lunes, 28 de noviembre de 2011

La luz del mar y el Bardo



El sol siembra su luz
en los jardines del sur.

En la costa eterna
de los mares del sur.

En el viejo páramo,
en el mar del tránsito,
en el color del sur.

El sol del mediodía;
sobre la mar plateada,
deslumbra de oricalco,
destellos dinámicos,
que fueron aquí, una vez más,
en el sur, el arábigo sur,
destellos de luz verdadera
y máculas de elocuencia,
de cuentos inconclusos
y de hadas y doncellas.

Preparado está el mar del sur
para el principio del todo,
que es el final de la nada:
el principio del ser de la palabra.

Preparada el alma del poeta está,
preparada su voz, su pluma,
preparados sus sentidos para lo etéreo,
para la fragilidad de la vida,
para la bruma que surge
tras la penumbra;
erguido como el sol del Sur
sobre la blanca espuma.

24/01/03

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